¿Por qué elegimos lo que elegimos?
¿Por qué nos gusta lo que nos gusta?
¿Por qué somos como somos?
¿Por qué gastamos tanto tiempo y esfuerzo en cosas que a nosotros mismos nos parecen triviales y cotidianas?
Este libro propone un sentido trascendente para la vida cotidiana.
Da una visión simple e iluminadora de por qué somos como somos y actuamos como actuamos.
Entrega herramientas sencillas para que cada uno reflexione libremente sobre su vida.
La clave está en las relaciones que mantenemos con los demás y con nuestro entorno natural.
En relación los seres humanos perduramos, creamos y trascendemos.
En esas relaciones intercambiamos energía “envasada” en infinitas formas distintas: desde lo más concreto como genes o dinero, hasta envases más sutiles de la energía como el afecto y las ideas.
Aumentamos la energía disponible y nos va mejor cuando nos relacionamos amorosamente, intercambiamos energía de manera recíproca y todos ponen lo mejor de cada uno.

Limitamos el intercambio de energía cuando nos relacionamos egóticamente, porque se condiciona el aporte del otro y no se lo acoge en su integralidad.

Se destruye valor cuando nos relacionamos agresivamente, dirigiendo nuestra energía en contra de otro. 
Las relaciones más importantes de nuestra vida nos modelan, forman nuestra identidad, nuestra manera de ser, nuestra manera de aproximarnos a las cosas.
Si queremos cambiar aspectos de nuestra vida tenemos que cambiar nuestra aproximación a las relaciones.
De acuerdo al flujo de energía en nuestras relaciones es que somos como somos y actuamos como actuamos.

Todos estos tipos de relaciones nos ocurren en nuestra vida cotidiana.
Si tomamos conciencia de ellas y de lo que nos provocan podemos conducir nuestra vida con propósito, aún viviendo la vida común que todos vivimos.
El sentido de la vida es, precisamente, tomar conciencia de los distintas planos de nuestro ser de manera de convertirnos en maestros de nosotros mismos, haciendo entrega conciente de nuestro mejor aporte en nuestras relaciones.